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Por Juan Grabois – 26 de diciembre de 2020

Qué cosa seria estos Etchevehere. Fuman bajo el agua. La verdad, tienen la vaca atada. Tienen tan agarrado de las pelotas al gobernador Bordet y tan disciplinada a la justicia entrerriana que lograron algo realmente inverosímil: que un juez revocara su propia sentencia el mismo día que la dictó. Que revoque la sentencia con el argumento de que no puede cumplirla, que no puede garantizar la integridad física de Dolores, porque los violentos, los ricos, los impunes… son demasiado fuertes para un Estado que no puede poner en caja al poder real.

Los Etchevehere corruptos hacen lo que tienen que hacer. Defienden a su clase. No es su culpa. Pero el gobernador supuestamente “peronista”, la justicia supuestamente “ciega”, por miedo, por complicidad, por pactos de poder, por dinero, se arrodillan cada vez más indignamente frente al poder real.

Les cuento. El juez del juicio sucesorio dictamina que, del acervo hereditario, debía otorgarse una vivienda a Dolores. Vean aquí la sentencia. Muy clarita. De puño y letra del juez. Además, con buen criterio, establece medidas de protección. El juez reconoce que Dolores ha sufrido y sufre violencia de género. Una buena.



Sale el oficio llegando al mediodía. Van Dolores con su abogado, un cerrajero, un oficial de justicia y la policía a abrir el inmueble. Lo abren. Fíjense, acá está el video. Le entregan la posesión a Dolores. Allá ella, con su hija, en su casa. Como les decía, la orden judicial incluye protegerla de cualquier agresión. Ahí está la policía, ahí está la justicia, para protegerla. Terminamos el año mejor. 

Pero no. No por nada son los Etchevehere. Gobierne quien gobierne, mandan. Gobernadores, dueños de los diarios, dueños de la tierra, de las vacas, de los puertos… padrinos de la justicia. Quien pudiera. Llega toda la artillería. La madre, los hijos, algún adlater de traje. A los gritos, como siempre. “Puta”, “vaga”, todo delante de su hija. Son patrones, los ricos no piden permiso y ellos son ricos, asquerosamente ricos. Conocen su poder. Son impunes.

Y ahí la policía baja la cabeza, sí señor, sí señora, sí patroncito. Un Etchevehere pela el celular. Llaman al procurador, al gobernador, al comisario. Con un grito a cada uno, los acomodaron. Una hora después el juez revoca su propia medida… qué ilusos que somos, pensar que algún día la justicia va a hacer justicia. La hacen salir a Dolores y su hija. Revocan la sentencia. Le dan lectura. Váyase señora.


Y Dolores, y nosotros, luchamos con la fuerza de los débiles. Nos dicen de todo: usurpadores, violentos, ladrones… pero están proyectando lo que ellos son. Nosotros no tenemos la fuerza para hacer que la justicia haga justicia… todavía.

El pueblo algún día se va a cansar. Se va a cansar de tanta injusticia, de tanta desigualdad. Se va a cansar de la complicidad y la cobardía de la política con tanto saqueo, con tantos Lewis, con tantos Etchevere. Algún día, el pueblo se va a cansar de no poder tener un terreno de 200m2 mientras la tierra se extiende como el océano en este país, se va a cansar de no poder comer pan ni carne en el país de las vacas y el trigo, se van a cansar de que cuatro vivos manden para fuera la riqueza que genera el trabajo de toda la sociedad, que quiebren las empresas y descarten a los trabajadores, que incendien los pastizales, desmonten el bosque nativo, fumiguen los pueblos, que mienten con descaro y nunca nuca paguen sus crímenes. Algún día, el pueblo va a recuperar las tierras, los minerales, los lagos y toda la riqueza que le robaron. Va a echar a patadas a los jueces vendidos y a los gobernantes arrastrados, todos adoradores del dinero. Va a poner en caja a los ricos que están por encima de la ley. Va a hacer caer el rigor de la justicia penal empezando por los primeros y el de la justicia social empezando por los últimos. Lo va a hacer con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.

Algún día el pueblo, a mano y sin permiso, va a recuperar la dignidad.